sábado, 29 de mayo de 2010

FALLECIÓ DENNIS HOPPER (1936-2010)


Dennis Hopper fue un artista completo. Él y un puñado de jóvenes provocadores (Peter Fonda, Bert Schneider, Jack Nicholson, Warren Beatty, Bob Evans, Peter Bogdanovich, Bob Rafelson y el grandísimo Terry Southern) prohijaron el cine contracultural de los años setenta, al influjo de las drogas, el sexo y el rock n´roll. Busco mi destino (Easy rider, 1969) positivamente seguirá reseñándose -en todas las enciclopedias- como el punto de partida del cine norteamericano indie, de bajo presupuesto, exitoso y respondón.
 Hopper fue uno de esos directores luminosos a los que Peter Biskind clasificaría como miembro de la generación de los "moteros tranquilos y los toros salvajes", tal el título de su estupendo libro.
Hopper ha muerto hoy y nos sentimos muy tristes. Su espíritu eufórico, desarregaldo es leyenda en Hollywood. Se dice que John Wayne llegó a perseguirlo con una escopeta por todo el plató de True Grit porque le parecía un junkie maldito, un hippie apestoso y un comunista.
La bella cantante Michelle Williams de The Mammas and The Pappas, con quien llegó a estar casado solo una semana, lo denunció por violencia doméstica y escándalos en razón a un continuo "delirium tremmens".
Su vida de escesos corrió en paralelo a una interesante carrera como actor.
Dentro de su filomografía preferimos lárgamente su interpretación en El amigo americano (Der amerikanische freund, 1977) de Wim Wenders, que es una adaptación notable de The Ripley´s game de Patricia Highsmith, con un Bruno Ganz en estado de gracia.
Nos gustan también sus actuaciones en Rebelde sin causa de Nicholas Ray y Gigante de George Stevens; The trip de Corman y La leyenda del indomable de Rosenberg; Busco mi destino, ciertamente; Apocalipsis ya!La ley de la calle de Coppola; Terciopelo azul de David Lynch (está notable); Ganadores (Hoosiers de David Anspaugh, 1984); Máxima Velocidad de Jan De Bont (1994), True romance de Tony Scott (1993) y Lecciones de amor de Isabel Coixet (2008).
Nuestros amigos Isaac León Frías y Federico de Cárdenas lo conocieron -brevemente- durante su estancia en Lima, allá por 1971, camino a Chincheros, Cusco, en donde filmaría ese proyecto inclasificable y poco visto llamado The last movie. Hopper deambulaba por el Centro de Lima -exactamente por el Cine Metro- a la medianoche, con un sombrero de vaquero puesto; de manera que no resultaba muy difícil identificarlo.
The last movie no tuvo exhibición comercial pues se anticipó su fracaso. Sólo tuvo un pase en el Festival de Venecia de 1971 (donde ganó el premio de la crítica internacional) y una exhibición de prueba en Hollywood. El resto es leyenda.
Hace algunos años el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Indpendiente -BAFICI obtuvo los derechos para la proyección de una copia nueva que estimamos comenzará a circular en formato DVD a partir de ahora.
La carrera de Dennis Hopper como realizador estuvo liquidada desde The last movie. Hasta que ocurrió un golpe de suerte: dieciocho años después de su fracaso le encargaron la dirección del policial Colores (Colours, 1988) que es muy aguerrido y humano, con dos actuaciones solventes de Sean Penn y Robert Duval. Y entonces comienza su resurgimiento. A continuación dirigió un film noir que nos gusta mucho, por su sobriedad e inteligencia, llamado Zona caliente (Hot spot, 1992) con Don Johnson y la bellísima Jennifer Connely.
Daniel Camino -el desaparecido productor cinematográfico- fue su gran amigo peruano que lo recordaba con afecto. El actor Jorge Montoro tenía recuerdos confusos del rodaje de The last movie, esa suerte de western psicodélico en plenos andes peruanos: decía que los gringos se la pasaron drogados, ebrios, tomando San Pedro. Y que Hopper era una persona muy agradable, sensible e inteligente.
El cáncer se ha llevado hoy a Dennis Hopper. No pudo concretar su sueño de juntarse con su amigo Peter Fonda y filmar la segunda parte de Busco mi destino que iba a llamarse Easy rider again.
Descansa en paz Dennis.

http://www.elpais.com/
Dennis Hooper fue una de esas personas con estrella nacidas para brillar con luz propia. Ahora, cuando ya es una luminaria más en el corredor de los triunfadores, es fácil determinar que su destino se cruzó con la suerte en más de una ocasión para, descarrilado varias veces, conducirlo de nuevo hacia el camino del éxito.

Considerado como actor poco convencional y uno de los 'enfants terribles' de Hollywood por su precoz iniciación en la dirección, Hopper nació en Kansas en 1936, donde se crió en una granja con sus abuelos porque su padre fue destinado a Indonesia durante la Segunda Guerra Mundial y su madre trabajaba para la Cruz Roja. Quizá de su infancia en el campo y entre animales le viene ese aspecto de hombre rudo que le ha caracterizado a lo largo de toda su carrera.

Unida la familia al regresar el padre del campo de batalla, se trasladan a Kansas City, aunque muy pronto tuvieron que mudarse a San Diego por la enfermedad del hermano de Dennis. Y ese paso fue seguramente una pieza clave en su destino ya que fue precisamente en California donde desarrolla su afán por la pintura y la interpretación.

Muy pronto se enroló en el Old Globe Theatre fundado en la ciudad donde representaba obras de Shakespeare. Y desde ahí todo pareció ir sobre ruedas. Cuando apenas tenía 19 años, la actriz Dorothy McGuire le recomendó para trabajar en la serie 'Medic', pero no fue hasta 1954 cuando el director Nicholas Ray le ofreció un papel en cine en la película Johnny Guitar. Poco después el mismo realizador le llamaría para trabajar en la mítica 'Rebelde sin causa'. Aquí llega el segundo acontecimiento que marcaría su vida.

A raíz de la película, protagonizada por James Dean, el galán y Hooper empezaron una estrecha amistad. Tras la muerte de Dean, el actor quedó profundamente 'tocado' ya que se había visto bastante identificado en su amigo y decidió seguir sus pasos. Se matriculó en el Actor's Studio donde recibe clases de Lee Strasberg para poder parecerse en la forma de actuar de James Dean.

Una vida al límite

Siempre le acompañó su fama de actor problemático y rebelde, aunque no fue hasta después de dirigir y protagonizar su ópera prima, Easy Rider (1969) , película de culto que le catapultó hacia el éxito, cuando comenzaron su problemas con el alcohol y las drogas.

Gracias al dinero que recaudó su primera película, la productora le permitió rodar 'The last movie', un filme de bajo presupuesto que fue retirada de la cartelera al cabo de pocas semanas debido a su pésima aceptación por parte del público.

Eso y su divorcio de la ex vocalista del grupo Mamas & The Papas le sumieron en una profunda depresión que le hizo caer más hondo todavía al pozo de las drogas. Para sobrevivir hacía pequeñas intervenciones en series de televisión y películas de dudosa calidad, hasta que Francis Ford Coppola le reclutó para 'Apocalypse Now'. Tal fue su adicción, que tras años de rehabilitación en hospitales psiquiátricos, afirmó que si la vida habría sido justa con él, habría muerto más de diez veces por los excesos.

Especializado en personajes con problemas mentales y caracteres problemáticos, su carrera como actor se parecía cada vez más a su vida real. Recordemos si no su papel en 'Hoosiers, más que ídolos', donde interpretaba a un entrenador de baloncesto alcohólico o su memorable intervención en 'Terciopelo Azul' .

Compaginaba su actitud rebelde con su pasión por la mujeres, de hecho se postuló como uno de los grandes galanes de la época rompiendo corazones entre las féminas por su fama de hombre fuerte y rudo, siempre viviendo al límite. Eso le ayudó para seguir protagonizando películas y tras eso más llegaron decenas de filmes y series de televisión que han forjado de Hopper la estrella que era.

Lo último que le hemos visto hacer es, como no, un personaje que se parecía mucho a él.

Fue en la serie 'Crash' emitida por la HBO, un serial basado en la película homónima de Paul Haggins en el la que Hopper hacía de Ben Cendars, un polémico productor musical de vida turbulenta que busca desesperadamente al grupo de moda para volver a ser reconocido por la profesión. El pasado 29 de marzo el actor, de 73, acudía a un acto homenaje en vida para ver su estrella en el paseo de la fama de Hollywood.

Visiblemente afectado por el cáncer de próstata que sufre en estado terminal, Hopper, con apenas 49 kilos, pudo disfrutar junto con sus amigos y compañeros de profesión su última despedida, un momento perfecto para rememorar una de sus frases más célebres: "Hay momentos en lo que he tenido brillantez real, pero sólo son momentos y, a veces, en una carrera son suficientes". Buen viaje y hasta siempre.

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www.elmundo.es

El cineasta de Hollywood Dennis Hopper, conocido por dirigir y protagonizar el clásico de culto de 1969 'Easy Rider', ha muerto el sábado en su casa en Venice, California, debido a complicaciones por un cáncer de próstata, dijo a Reuters un amigo del artista.

Hopper, a quien siempre acompañó la fama de actor problemático y rebelde, tenía 74 años y anunció el pasado otoño su enfermedad. Icono del cine hollywoodense, falleció a las (15.15 GMT), rodeado por su familia y amigos, según informó a Reuters su amigo Alez Hitz.

A finales de marzo recibió, visiblemente debilitado, un emotivo homenaje: su propia estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood Boulevard. Le acompañaron compañeros de profesión como Jack Nicholson, David Lynch y Viggo Mortensen, entre otros.

Fue uno de los actores secundarios más reconocidos de la industria, dio sus primeros pasos junto a una de las mayores leyendas de aquel entonces, James Dean, con quien participó en dos de sus cintas, 'Rebelde sin causa' y 'Gigante'. También le apasionaban la fotografía y la pintura y llegó a exponer en España, con una retrospectiva sobre su obra en la galería Metta de Madrid.

Intérprete en decenas de películas, Dennis Hopper alcanzó estatus de leyenda gracias a 'Easy Rider', aquel poema de amor a la carretera musicado por Roger McGuinn, colocón contracultural e himno 'beat' que escribiera y protagonizara en 1969, junto a Peter Fonda.

Otros grandes títulos del actor son 'Gigante', en la que volvía a compartir plató con James Dean y Sal Mineo (aparte de Rock Hudson y Elizabeth Taylor) 'Amor a quemarropa', 'Basquiat' o, claro, 'Apocalypse now', en la que ejercía de electrizado y dopadísimo profeta de un Marlon Brando/Coronel Kurtz en plena sintonía del horror postcolonial.

Su carrera de actor empezó durante la adolescencia, tras haber conseguido una beca para el National Shakespeare Festival, en el Old Globe Theatre de San Diego. Gracias a una de sus interpretaciones 'shakesperianas"' Hopper recibió una oferta para televisión, medio en el que trabajó en varias series antes de dar el salto al cine.

En sus últimos meses de vida, el actor batalló por morir divorciado. La separación legal de su última esposa, Victoria, le salió caro: 12.000 dólares mensuales para el sustento de ella y su hija.

 

1 comentario:

  1. Excelente la reseña la del gorro, se extrañará a este personaje básico del cine indie, paz en su tumba.

    GH

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