domingo, 16 de mayo de 2010

¿NOS AFECTA LA CRISIS FINANCIERA EN EUROPA? (Pedro Pablo Kuszcinski, para el Diario CORREO)


Desde el año pasado las consecuencias de la crisis financiera internacional nos han traído noticias cada vez peores desde Europa, sobre todo de los países de su periferia (Grecia, Italia, España, Portugal e Irlanda). Mientras las principales economías de Europa continental -sobre todo Alemania y Francia- parecían recuperarse, las malas noticias de la ?periferia? parecían multiplicarse: cifras fiscales trucadas en Grecia, luego la imposibilidad de la misma Grecia de servir su abultada deuda pública, desempleo galopante en España junto con la crisis de hipotecas irrecuperables en varias de sus cajas regionales, ataques de los mercados financieros sobre los bonos de Portugal, y sobre todo la demora e incapacidad de estos países (con la notable excepción de Irlanda) de enfrentar sus problemas fiscales y de deuda pública.

Es un poco como volver a ver la crisis de la deuda externa de América Latina de la década de 1980, pero en países de ingresos mucho más altos que ya deberían haber sobrepasado ese tipo de crisis hace tiempo.

A los problemas ya mencionados hay que agregar el estado lamentable en el cual el gobierno laboralista deja la economía británica, la tercera de Europa, con un déficit fiscal de más de 11% del producto, gastos fiscales descontrolados y una moneda en caída. Todo esto nos dice que la economía europea va a crecer muy poco -o quizás entrar en recaída- por un tiempo. Y el horizonte para otros grandes jugadores tampoco es boyante: en Estados Unidos el sector inmobiliario sigue en el hospital y el gobierno enfrenta un duro panorama en las elecciones congresales de noviembre, y en la China las inevitables medidas para frenar la burbuja inmobiliaria harán que el segundo semestre de este año sea más lento. En estas circunstancias el gobierno peruano hace bien en ser prudente pero debe seguir con las obras ya planeadas e iniciadas. Hay que amarrarse bien porque el pronóstico económico internacional todavía sigue reservado.

Financieramente la crisis europea no nos afecta, contrariamente a lo que unos piensan. Nuestra deuda pública es baja y como país con ?grado de inversión? seguiremos teniendo buen acceso al crédito internacional. Tenemos que seguir manteniendo un banco central independiente y no politizado para mantener nuestro buen crédito interno y externo.

El lunes pasado las autoridades de la Eurozona (los 16 países que están anclados al euro) anunciaron junto con el Fondo Monetario Internacional un fondo de rescate de ?750 mil millones (casi un millón de millones de dólares) en caso de que algún otro país europeo -estaban pensando en España o Italia- entre en crisis de pagos. Pero la especulación contra el euro sigue porque hay mucho escepticismo sobre el ?maquinazo? que está escondido dentro del paquete.

Hay cosas buenas y cosas malas. España ya anunció algunos recortes de sueldos públicos pero todavía son medidas limitadas. Y el rescate de Grecia hará que su deuda pública aumente de 120% a 150% del PBI, ambos niveles inviables. Hubiera sido mejor reconocer el problema desde el principio y renegociar la deuda. Al mismo tiempo la devaluación del euro ayudará a los países a salir de la crisis vía exportaciones, y una parte de los déficits fiscales de toda Europa se irá eliminando automáticamente una vez que la economía mundial mejore. Pero el problema fiscal y de alto endeudamiento público de la mayoría de los países europeos es complejo: las medidas de austeridad son necesarias pero frenarán el ritmo de la recuperación, lo que a su vez limita la recaudación. Cómo salir de la crisis es un viejo dilema.

Para el Perú lo importante es seguir con buenas políticas económicas y ser prudente pero no pesimista. Hay que seguir modernizando nuestro país y no perder un solo día de progreso económico y social.

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