lunes, 28 de junio de 2010

TRES COMO DONOVAN (Por Edmundo Paz Soldán - Blog PAPELES PERDIDOS)


El boliviano Edmundo Paz Soldán, brillante novelista, escribe estas líneas sobre la Selección de los Estados Unidos (nuestro "gallo de tapada" que se fue eliminada del Mundial por Ghana) y a la que le faltaban, más o menos, tres Landon Donovan.

 
Los días previos al partido de octavos contra Ghana fueron de portadas con titulares celebratorios (Goooooal for USA!), noticias de récords de teleespectadores en los partidos transmitidos por ESPN, análisis cautos de las chances de los Estados Unidos, precios astronómicos por las figuritas de Landon Donovan en eBay (antes del mundial costaban 40 dólares norteamericanos, después del partido contra Argelia se llegó a pedir 500), y de Bill Clinton. Sí, el ex-presidente estuvo en todas partes. Con un gran sentido de la ubicuidad, se encontraba en el palco del estadio cuando se logró el pase a octavos; se quedó afónico con el gol en descuentos y bajó a los camarines a festejar con el equipo. Un ambiente en general positivo, aunque no faltaron los que querían arruinar la fiesta: un comentarista de CNN llegó a sugerir que el interés actual en los Estados Unidos por el fútbol era como el que se le daba a los deportes raros cada cuatro años en las Olimpiadas. Es decir, que a todos les encantaba que a los del equipo de bobsled les fuera bien, pero que apenas terminaba se olvidaban de ellos. Otros aprovecharon para defender el excepcionalismo norteamericano y decir, orgullos, enfáticos, que los deportes de los Estados Unidos eran aquellos inventados en los Estados Unidos (el béisbol, el básquetbol y el fútbol americano).

Por una vez, el fútbol concitó titulares, portadas, expectativa. Clinton estaba nuevamente en el palco, esta vez junto a Mick Jagger. Todo estaba servido para la gran celebración. Al principio, se repetía una película conocida: gol tempranero de Ghana, y a remar contra corriente. La compañía de televisión por satélite DirecTV se había puesto a llamar a los Estados Unidos “el equipo de los segundos tiempos”, así que había esperar. Donovan apareció en ese segundo tiempo para marcar el empate, y se llegó al alargue. El drama continuaba, y la sensación de que una vez más habría un final feliz con suspense no abandonaba a los comentaristas. Pero esta vez no fue así.

En el fondo todos los equipos saben bien hasta donde pueden llegar, pero, una vez en octavos en un mundial, es fácil lanzarse a soñar en conquistas imposibles. Estados Unidos es un equipo sólido, batallador, de excelente nivel físico, pero tampoco daba para mucho más. ¿Qué le faltó? Por lo menos, algo así como tres de la calidad de Donovan. Estoy siendo humilde y no pido mucho, porque, todo hay que reconocerlo, Donovan es muy bueno, pero no está en el primer escalón de los grandes. Aunque estuvo casi ausente en el partido contra Ghana, lo que hizo le bastó para ser superior a sus compañeros. Altidore, Findley, Bradley, Gomez: tan empeñosos como olvidables. Alguien dijo que Estados Unidos había demostrado en este mundial que para el fútbol actual se necesita más mentalidad que destreza. Pues no. Con la primera sólo se llega a octavos; con las dos y un poco de suerte, puede que también se ganen campeonatos.

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