lunes, 30 de agosto de 2010

DESPUES DE 38 AÑOS, LEONARD COHEN EN CINE (Diario EL PAÍS, España)


Con una cara inexpresiva, Leonard Cohen le cuenta al público lo afortunado que se siente por no poseer los derechos de Suzanne, una de sus canciones más conocidas: "No sería justo que la hubiera escrito y que también me hiciera rico con ella". Esto es parte de Bird on a wire. Al más puro estilo Cohen, el cantante tenía planeado retirarse después de la gira de 1972, que comenzó en Tel Aviv y finalizó en la vecina Jerusalén. Su entonces representante, Marty Machat, no quería que la que probablemente iba a ser la última oportunidad de verlo en vivo (el tiempo y la pérdida de los fondos monetarios del cantante demostraron lo contrario) se quedara en el olvido. Así que le pidió a Tony Palmer, director de cine británico, que la rodara. Irónicamente no sirvió para nada, al menos hasta ahora: han pasado más de 38 años para poder ver aquellos pedazos de realidad de un hombre una vez calificado como el mejor depresor no químico del mundo.

El cantautor aparece flirteando con chicas o llorando al final de un concierto
El hallazgo, que ha dado lugar a este documental, resultó de lo más peculiar. Mientras alguien buscaba los negativos de 200 motels, la película que Tony Palmer rodó sobre Frank Zappa, encontraron 294 rollos de negativos pertenecientes a Bird on a wire, que estará a la venta a partir de septiembre, y que nunca antes habían visto la luz: "Pensé que no podría volver a remasterizarlo, por el estado en el que se encontraban las cajas, pero por suerte las mezclas del sonido permanecían intactas. Lo primero que hice fue crear el sonido y después fuimos creando, de las 3.000 pequeñas partes de celuloide que se conservaban en buen estado, un puzle digital gigante. Leonard decía que cuando las cosas iban bien, la música sonaba bien. Lo mejor de esta grabación es que las canciones suenan más emocionales, más extraordinarias, incluso, que las recogidas en sus elepés", explica Tony Palmer, a través del teléfono desde su oficina en Londres.

Pero, ¿cómo pudo estar esta pieza sin ver la luz durante tanto tiempo?: "Después de hacer la primera versión de la película, se la mostramos a Leonard Cohen y pensó que sería demasiado polémica. Yo cometí el error de darles todo el material y que ellos hicieran una segunda versión que les pareciera mucho más adecuada. La hicieron, pero no gustó a nadie y cuando quisieron que yo rehiciera el trabajo, casi todos los negativos estaban destrozados y los demás perdidos".

¿Qué espera a los fans? Un chapuzón desnudo en una piscina del autor de Take this waltz, flirteos con las chicas más guapas que esperaban en la puerta del camerino; las quejas de dos espectadores que, tras los fallos de sonido del concierto en Copenhague, querían su dinero de vuelta, mientras Cohen se lo daba de su bolsillo; incluso las lágrimas del cantautor al finalizar el último concierto. "Leonard no hizo nada especial para la cámara, lo que se ve es lo que pasó".

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