domingo, 17 de octubre de 2010

BRASIL, PANORAMA Y ANALISIS ANTES DE LA SEGUNDA VUELTA


ENTREVISTA A MARIANO TURZI, PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD TORCUATO DI TELLA Y ESPECIALISTA EN EL ESTUDIO DEL BLOQUE EMERGENTE QUE COMPONEN BRASIL, RUSIA, INDIA Y CHINA.

Por Manuela Lasdica

Fuente: Miradas al Sur
internacional@miradasalsur.com

BRIC

Lo que tiene claro el Bric es que no quiere un mundo dominado por EE.UU. y pretende retirar a la gente de la pobreza a través de programas como los que implementa Brasil. Estos países están creciendo desde sus clases medias, y esto hace que el modelo de desarrollo del Bric sea superior al modelo de desarrollo occidental. En particular se diferencia de Europa en cuanto a que en estos 4 países el Estado tiene un rol mucho más importante en la economía y además es mucho más progresista”, afirma Mariano Turzi, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, quien a lo largo de esta entrevista aporta claves para entender cuáles son las características que permiten a Brasil, Rusia, India y China afirmarse como potencias en el contexto internacional.
Contrariamente a las preocupaciones que expresan algunos economistas y intelectuales, con respecto a la sustentabilidad del modelo de desarrollo del Bric, y a la desigualdad en la distribución de la riqueza entre la población, Turzi no oculta su optimismo poniendo el ejemplo de China: “Cuando uno mira China desde occidente lo que se piensa es cómo puede ser que no se avanza en reformas más profundas. Pero la otra manera de verlo es cómo ha avanzado China desde el año ’70 hasta ahora y la velocidad a la que lo hizo”. El académico destaca también los avances de los países emergentes que forman parte del G20: “A la economía no la manejan más los países del G7, sino los países del G20. Comparando el porcentaje del PBI de las economías de los países del G7 con el porcentaje de las economías emergentes, se esta rebalanceando a favor de los emergentes que además son quienes llevan la dinámica de la economía”.


– ¿Cómo hacen estos países, con culturas e historias diferentes, para compartir agendas comunes?
– Los países del Bric se unieron para resistir los efectos negativos que produjo la crisis norteamericana. Por más que sean muy diferentes en cuanto a culturas y tradiciones, los 4 enfrentaban el mismo mal. Es justamente este interés común lo que les dio una identidad.

– ¿Cuáles son las fricciones entre los países del Bric?
– Con respecto a Rusia, India y China hay un mismo espacio de competencia económica, rivalidades fronterizas. La competencia entre China e India por el liderazgo en Asia, que va a depender de actores que están fuera del Bric como EE.UU.. Si incluimos a Brasil, que está afuera de estas rivalidades geopolíticas, están las competencias por los recursos naturales y las rivalidades por la conquista de otros mercados.

¿Cómo actúan las superpotencias frente al creciente poder del Bric?
– Cuando hay potencias emergentes en un sistema, las otras potencias se pueden poner nerviosas. Pero ninguno de estos 4 países ha demostrado ambiciones antisistémicas, no pretenden destruir la institución. Esto tiene mucho más impacto si pensamos que los Bric tienen un tercio de las reservas mundiales. Con un sexto de las reservas los miembros del Bric podrían haber formado un fondo con la misma capitalización del FMI.

– ¿Cómo ve el Bric en la ONU?
– Brasil quiere un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, India también, pero China no quiere. Entonces el cambio de poder en la ONU todavía no es tan claro.

– ¿Qué lugar ocupa Brasil en el Bric?
– Durante mucho tiempo se pensó que Brasil, por tasa de crecimiento, era un socio menor, pero demostró una continuidad en la tasa de crecimiento. Lo que hay que ver es cuánto de todo esto depende de Lula. Lo bueno es que la agenda que comparte el Bric le es funcional a Brasil, gane Dilma o gane Serra, porque a través del Bric gana espacio internacional. La fuerza del Bric se debe también a su densidad demográfica. Sin embargo, Rusia está enfrentando una decadencia demográfica muy fuerte...En algunas cosas este país esta mal posicionado, pero si uno mira las armas nucleares, Rusia es el segundo país que más posee y es una potencia para todos los recursos energéticos, como petróleo y gas.

– ¿Entonces, cuál es el país motor del Bric?
– Indudablemente, China.

– ¿Hasta dónde el modelo chino es sustentable?
– China está cambiando su modelo de desarrollo, se dio cuenta que la economía orientada hacia las exportaciones es vulnerable. Desde el 2009 la economía china está más orientada hacia lo doméstico.

- La devaluación del yuan preocupa tanto a las superpotencias como a sus aliados, como Brasil...
- Hay mucha retórica sobre esto, pero por la escala que tiene China, ni EE.UU. ni Brasil están en una posición para presionarla.

¿Cómo hace el Bric para exportar si los consumidores de las superpotencias consumen menos?
– El Bric logra impulsar la demanda porque las superpotencias no pueden hacerlo, ya que sus propios consumidores están golpeados por el sistema financiero. Pero frente a la reducción del consumo, para no disminuir el ritmo de su producción, el Bric se ha volcado hacia los mercados de los países emergentes.

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EL PRESTIGIOSO POLITÓLOGO BRASILEÑO EMIR SADER DESCUENTA EL TRIUNFO OFICIALISTA EN SEGUNDA VUELTA Y ADVIERTE QUE LA LÍDER DEL PARTIDO VERDE ENCABEZA UN MOVIMIENTO POLÍTICO REACCIONARIO APAÑADO POR LA DERECHA LOCAL.

Por Emiliano Guido

Fuente: Miradas al Sur
Más información: eguido@miradasalsur.com



EMIR SADER


La racionalidad indica que Dilma Rousseff vencerá en el ballottage, pero los medios concentrados no se darán, fácilmente, por vencidos”, anticipa en un portuñol para nada críptico, Emir Sader, politólogo de la Universidad de San Pablo e intelectual orgánico del lulismo. Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), Sader llegó esta semana a Buenos Aires para relanzar sus dos últimos libros El nuevo topo y Brasil entre el pasado y el futuro. En un hueco de su agenda, aceptó dialogar con Miradas al Sur sobre el curso que tomará el ballottage en Brasil, la matriz ideológica del Partido Verde y los desafíos de una tercera gestión para la centro-izquierda tropical.


Comencemos analizando al Partido Verde (PV), que puede ser el gran árbitro del ballottage ¿Cómo se explica el alejamiento de Marina Silva luego de haber militado en el PT (Partido de los Trabajadores) durante treinta años?
–El gobierno de (Fernando Henrique) Cardoso había eliminado la idea del desarrollo económico y Lula (Luiz Inácio Da Silva), al contrario, retomó la idea del papel del Estado como principal inductor de la economía. Entonces, empezaron las grandes obras de infraestructura que estaban abandonadas. Y, en consecuencia, se registraron choques en el gabinete entre Marina y Dilma sobre el tipo de licencias de explotación a conceder en los reservorios naturales. Por ejemplo, la puesta en marcha de la represa hidroeléctrica de Belo Monte –la segunda más grande del mundo– fue un tema de discusión porque, según Silva, afectaba a la población local desde un punto de vista que obviaba a Belo Monte como un gran generador de energía limpia y de abastecedor de agua para el nordeste, que es una zona muy pobre y muy seca.


Usted dijo que Silva es la nueva “queridinha” de los medios. Sin embargo, el PV tiene alianzas regionales con el oficialismo. ¿Cómo lee el comportamiento del ecologismo brasileño? ¿Dónde están, ideológicamente, posicionados?
–Cuando estaba en el PT, Silva era la “diabla” del gobierno porque era alguien que frenaba los grandes proyectos económicos y, ahora, es una figura que encontró un nicho en la prensa haciéndose eco de las críticas que la derecha le hace al gobierno. A ver, el PV era un núcleo muy chico, sin características nítidas y con alianzas particulares en cada provincia. Cuando Marina entró, exigió ciertos cambios y que el Partido tenga un perfil más definido. Lo que está claro es que en Brasil no hay ninguna “ola verde”, la performance electoral ecologista en los distritos fue muy pobre. No tienen una bancada parlamentaria importante ni gobiernos regionales propios, no tienen nada. Por lo tanto, no hubo un voto verde, sino lo que existió es un plan de la derecha y los medios para erosionar la figura de Dilma y transferir puntos del oficialismo hacia Silva. El PV recibió muchos sufragios cruzados por valores religiosos porque la prensa instaló la idea de Rousseff como pro-abortista.


–¿Y cómo se pronunciará el PV de cara al ballottage?
–Yo creo que la dirección intentará acercarse a Serra porque son aliados en San Pablo. Marina planteó una plenaria para dentro de una semana. Yo creo que de ahí saldrá una posición tercerista: “ni con Dilma ni con el Psdb”; “los dos son iguales”, equidistancia política. Lo cual es extraño porque Silva estuvo ocho años en la oposición a Cardoso y siete años con el gobierno de Lula. Igualmente, el ala izquierda del PV, donde milita gente como el teólogo Leonardo Boff o el ex ministro de Cultura Gilberto Gil, ya adelantó que votará por Rousseff en el ballottage.


Entonces, ¿Cómo ve las chances de triunfo para Rousseff?
–Si uno parte de una posición racional y observa que Dilma sacó el 47 por ciento de los votos y que Lula conserva 80 puntos de popularidad, más que en la gran mayoría de los Estados venció el lulismo salvo en las provincias más ricas como San Pablo y Minais Gerais, yo creo que Rousseff es, por motivos estructurales, ampliamente favorita. Aunque, hay que esperar qué mella pueden hacer los factores irracionales en la candidatura de Dilma.


–¿Y cuáles son esos factores irracionales?
–La generación de una política del miedo. Por ejemplo, los medios dicen que el vice de Rouseff es alguien satánico. Cuando sólo se trata de un dirigente gris del Pmdb (Partido de centro aliado al gobierno). Además, instalan que, como Rousseff tiene cáncer, cuando se muera dejará el poder a un enviado del diablo. Pero, igualmente, los medios concentrados han perdido su capacidad de influencia política.


–Sin embargo, Lula criticó con mucha dureza a la prensa y los acusó de ser el gran partido de la oposición.
–Claro, por su gran poder de generador de denuncias y descalificaciones permanentes. Hace poco, volvieron a la carga con la idea de que el gobierno es corporativista y que se apropió del Estado. Incluso, le dieron mucho aire a una declaración de (Fernando Henrique) Cardoso que tildó a la gestión de Lula como “subperonista”. Pero, repito, no tienen mucho efecto entre la mayoría de la población.


–Usted aconsejó al PT polarizar en esta parte de la campaña lo hecho por Lula y Cardoso. ¿Dónde haría hincapié?
–Bueno, Lula supera a la anterior gestión en todos los ítems: ritmo del desarrollo económico, generación de empleo, distribución de la renta. Tanto es así, que los opositores escondieron a Cardoso durante la campaña y, al principio, Serra elogió bastante a Lula. Porque, al igual que Menem, Cardoso tuvo éxito en el control de la inflación pero, luego, llevó al país a una recesión terrible.


–Se habló mucho de la incidencia del voto religioso. ¿Fue, realmente, un factor de peso importante?
–Sí, por supuesto. Pero, incidió de forma retrograda. Ocurre que la Iglesia Católica progresista está en decadencia en Brasil porque ha sufrido los embates de dos Papados muy reaccionarios que golpearon muchísimo al sector de la Teología de la Liberación. Y lo que avanzó fueron los evangélicos y una versión católica para competir con los protestantes que es la Iglesia carismática, tan conservadores como los evangélicos. Además, los evangélicos han ganado presencia territorial con políticas sociales en lugares donde el Estado no está muy presente.


–Tras la elección, ¿se reformuló el mapa político nacional? ¿Surgieron nuevos liderazgos?
–Bueno, el PT logró el mejor resultado en la historia de la izquierda local. No sólo porque Dilma tuvo más votos que Lula en sus primeras vueltas, también se ha reconquistado una provincia muy importante como Río Grande Do Sul gracias al triunfo del ex ministro Tarso Genro, y el gobierno, además, tiene una mayoría clara en el Parlamento.


–¿Cuáles son las deudas pendientes para un eventual tercer gobierno lulista?
–Permanecen tres desafíos estructurales a modificar: el rol del monopolio financiero porque es predatorio de la economía real y no genera bienes ni empleos, además de reprimarizar el modelo; el segundo desafío a vencer es el monopolio de la tierra y el papel dominante del agronegocio porque es una especie de modernización conservadora, y tercero, hay que doblegar la dictadura de los medios privados para contar con una opinión pública más libre y formada. En definitiva, no habrá democracia en Brasil si no se derrota al monopolio del dinero, al monopolio de la tierra y al monopolio de la palabra.


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