domingo, 31 de octubre de 2010

HABLA HERNANDO DE SOTO SOBRE LA AMAZONIA Y SUS COMUNIDADES NATIVAS (Diario CORREO)


Un año después del "Baguazo" no hay culpables encarcelados ni las mesas de diálogo han aportado solución alguna a un conflicto que sigue latente, pero Hernando de Soto y el ILD sí han llegado a valiosas conclusiones sobre algunas reformas indispensables para que los indígenas amazónicos puedan alcanzar la prosperidad que muchos de los que dicen defenderlos les niegan.

Correo: ¿Por qué nuestra Amazonía no es como el planeta Pandora?
Hernando de Soto: Porque el 80% de ese territorio está ocupado por personas que no tienen un modo de vida tribal. Personas que directa o indirectamente viven del comercio con foráneos y del turismo. La Amazonía es tan de los indígenas como del resto de peruanos; y es más, el 55% de los indígenas a quienes hemos entrevistado preferirían que sus hijos no vivan en la comunidad.

C: Pero si ya viven en el "paraíso comunista", ¿por qué no desean eso para sus hijos?
HdS: En las mesas de diálogo post-"Baguazo", toda la discusión gira en torno a cómo acceder a la modernidad. Piden tecnología, educación, comunicación, etc. A diferencia de los Na'vi de la película Avatar, no quieren botar a nadie, ni que los dejen solos. La vida de un indígena amazónico promedio no tiene nada de bucólica. Siete de cada diez son pobres y de esos cinco son pobres extremos. Su esperanza de vida es 20 años menor que en el resto del país. El 50% de sus niños sufren de desnutrición crónica y similar porcentaje de madres gestantes son anémicas perniciosas. Además, no tienen nada de comunistas. Su modelo de producción es familiar y no comunal...

C: Si tanto desean alcanzar la modernidad, ¿por qué tienen temor a alienarse?
HdS: Porque la forma cómo les está llegando esa modernidad es alienante, dado que carecen de control sobre ella. El sistema productivo capitalista que llega a la Selva les es ajeno y no se pueden integrar a él porque carecen de una "membrana" institucional que les permita insertarse en la globalización. Lo que rechazan es ser marginados y no tener un papel en el proceso productivo que se desarrolla en su propio territorio.

C: ¿Podría explicarlo con un ejemplo?
HdS: Cualquier empresa extractiva extranjera antes de invertir se preocupa por obtener algún título que le permita explotar una fuente de riqueza mineral, forestal, hidrocarburífera, etc. Ese título, generalmente llamado concesión, no sólo goza del respaldo del gobierno central, sino que a través de todo un sistema internacional de tratados bilaterales y multilaterales de protección de inversiones, les permite levantar capital financiero para su proyecto. Frente a eso, un indígena tiene sólo el reconocimiento de un territorio comunal, no siempre bien delimitado, muchas veces superpuesto y de ninguna manera registrado, lo que lo expone a continuas invasiones y expropiaciones de facto, a litigios con otras comunidades y a que los individuos y familias al interior de la comunidad no tengan un título sobre las áreas en las que ejercen control. Con un título tan débil no pueden conseguir crédito. Están condenados a ser los eternos vecinos pobres y vivir en condiciones equivalentes a las de un europeo del Medioevo. Viven en un apartheid económico. Teóricamente tienen más tierra que el inversionista, pero no pueden sacarle su valor como lo hace el que sí tiene un título seguro.

C: Pensaba más bien en una alienación cultural
HdS: No, porque los indígenas han estado en contacto con el mundo occidental desde hace más de 400 años. Inclusive es difícil encontrar una homogeneidad "racial" en las comunidades. Hemos visto muchas comunidades criollas o serranas o con mucho mestizaje. Porque están en un régimen legal separado, accediendo a las observaciones de varios "estudiosos" de la Selva que afirman que son distintos, sus posibilidades se reducen básicamente a ser una atracción circense, meros empleados o, en el extremo, esclavos en alguna explotación ilegal.

C: ¿No es contradictorio sostener que para "abrirse" a la globalización se requiere de una "membrana" protectora?
HdS: Hablamos de una membrana y no de una pared. Algo que protege el interior, pero manteniendo contacto con el exterior. Es como la epidermis de nuestra piel, que deja pasar la energía solar pero protege al cuerpo de muchos elementos patógenos. Siendo el 1.2% de la población peruana y menos de una milésima parte de la población mundial no pueden pretender derrotar a la división internacional del trabajo. Ellos enfrentan una grave disyuntiva: o se arman con un sistema legal que le dé valor a sus tierras y les permita organizarse empresarialmente, o desaparecerán gradualmente como pueblos pues terminarán por ser desarraigados de sus hogares.

C: ¿De qué manera el sistema legal les permitiría crear riqueza?
HdS: En el sistema de producción capitalista, para que un emprendedor pueda organizar la producción de un bien o servicio, necesita coordinar y reunir bajo un solo mando todo el proceso productivo. Necesita tener la seguridad de que existe una transferencia real y válida de los insumos que adquiere (título de propiedad). También necesita asegurarse que las promesas de sus proveedores y clientes se cumplirán (contratos sólidos). Por último, necesita reducir el riesgo de perder todo su patrimonio ante cualquier fracaso (responsabilidad limitada). Esas protecciones les da el derecho. Si dejamos a los indígenas enfrentarse a la globalización sin propiedad y sin la posibilidad de formar empresas individuales o familiares, serán desplazados y absorbidos por cualquier foráneo, nacional o extranjero, que sí goza de ese respaldo.

C: Usted afirma que a las entidades tituladoras les ha faltado liderazgo, continuidad y capacidad operativa. Asumo que la regionalización del Cofopri no la ve con buenos ojos.
HdS: Sin duda empeorará la situación. La idea de la globalización es que un valor pueda circular cada vez en espacios mayores. Imagínese vivir en un territorio abundante en caoba. El valor de esa madera no está localmente, pues cualquiera puede acceder al recurso. El valor está donde ese bien es escaso. Mientras lo que usted tiene como propiedad sea reconocido en una extensión geográfica mayor, será más valioso. Es como tener un brevete que sólo le permita circular en el Callao en lugar de en todo el Perú. Un título de Cofopri, dirigido a integrar a los aislados al mercado, una vez que se fragmente en regiones, va a ser mucho más difícil que tenga el mismo valor. Acabamos de retroceder veinte años en el tiempo en materia de formalización de la propiedad.

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