lunes, 20 de junio de 2011

BUENOS DÍAS, POLÍTICA, por Eduardo Dargent (Diario 16)


http://diario16.pe/columnista/18/eduardo-dargent/862/buenos-daias-polaitica

Regreso a Lima después de varios meses y vuelvo a hacer algo que dejé de hacer hace casi dos décadas: ver televisión abierta por las mañanas. Gracias a las entrevistas de Buenos Días Perú, vuelve la política en un horario en el que dominaban muertos, goles y farándula.

Desde los noventa la política comenzó a desaparecer de los noticieros de televisión abierta, pero las mañanas fueron las que más sufrieron. El noticiero matutino abría y cerraba con muertos de diversa índole, desde asesinados hasta las primeras víctimas de las combis asesinas. Luego, una hora de artistas y otro tanto de deportes. En medio de todo, unas gotitas de política, casi pidiendo disculpas por interrumpir. Varios años después Canal N aliviaría en algo la sequía.
No es que todo tiempo pasado fuera mejor. Mis recuerdos de los noticieros de los ochenta no son de un elevado periodismo político. Pero sí recuerdo que las cosas tenían el orden que, creo, deben tener. Primero aquello que afecta a la comunidad y los ciudadanos: debates, leyes, reportes, entrevistas. Luego, crónica roja, espectáculos y deportes.
Me han explicado que fue el rating el que cambió las cosas. Que no había cómo competir con la sangre, la pelota o los ampays. El mercado manda, y los ciudadanos que queríamos ver política no éramos muchos. Pero también sospecho que el dueño de la televisión por esos años, Papá Vladi, prefería una pantalla sin política y sin inteligencia. La transición cambió poco. Peor, llegaron los realities, y ahí sí, el canciller de turno tenía que esperar que el bailarín de moda terminara de cocinar un pollo al wok para ser entrevistado. El círculo vicioso es evidente: a menos política, menos ciudadanos, y menos rating para la política.
Hoy el nuevo Buenos Días Perú es un espacio fresco y bastante plural, donde se habla de política más que en otros medios. Unas largas entrevistas nos permiten conocer mejor a quienes nos gobiernan o pretenden hacerlo. Entrevistas que hacen bajar la guardia al interlocutor para que, en el minuto veinte, nos regale una frase memorable.
¿Este estilo los condena a un rating raquítico? ¿O es que, como sospecho, sí hay en ese horario un público interesado en estos temas? No lo sé, pero los felicito por el esfuerzo. Aclaro que no conozco a Beto Ortiz ni a nadie de su equipo. Pero las cosas positivas hay que resaltarlas, y una televisión abierta más inteligente es una razón para estar contentos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada