jueves, 27 de diciembre de 2012

JIM ROBERTS, EDITOR DE NEW YORK TIMES, REFLEXIONA SOBRE LOS DESAFÍOS FUTUROS DEL PERIODISMO (Diario CLARIN, Argentina)



Lectura fragmentada y dispersa, pero más profunda por la posibilidad de avanzar a través de links hasta las fuentes mismas de la información. Lectores que moldean los mensajes por la interacción constante, masiva e instantánea. Dispositivos móviles que vuelven a cambiar el paradigma de construcción de la noticia que la Web construyó en los últimos 15 años. Jim Roberts, desde la trinchera caliente que implica manejar The New York Times, en una discusión sobre medios y mensajes con Ñ.
-¿De qué forma cambió la Web la manera en que lees las noticias?
-No sé si soy completamente representativo de la gente, pero para mí es un esfuerzo leer en Internet del mismo modo en que leo algo impreso, porque me distraigo demasiado. Aunque esté viendo una sola página, capto algo con el rabillo del ojo, veo un link por aquí, o material relacionado por allá. Por eso me parece que es difícil mantener la concentración en un artículo específico en la Web. Me parece que es un poco más fácil en el caso de las tabletas: el modo en que están escritos y diseñados los artículos te mantienen en un mismo entorno y es más fácil concentrarse. Por eso me parece que en cierto modo las tabletas se acercan a cómo son las cosas en la modalidad impresa. Pero igual es más difícil para concentrarse, estás más tentado a mirar otras cosas, a consumir más y distinto a la vez. Como usuario, probablemente leo más debido a la Web, pero leo más disperso. Quizá leo menos artículos extensos de lo que solía hacerlo, porque hay mucho para elegir.
- ¿Eso te convierte en un lector más superficial?
-Creo que hay que resistirse a esto, es muy fácil leer y consumir grandes cantidades de información de una manera superficial.
-Como periodista formado en el papel, pero que ha dedicado sus últimos 10 años al periodismo online, es difícil aceptar que la gente ahora sea más superficial.
-No estoy diciendo que la gente sea más superficial. Estoy diciendo que, a diferencia de lo que ocurría antes (con los medios tradicionales) tenés que concentrarte más para obtener información en la Web. Supongamos que estabas leyendo las noticias hace unas semanas, cuando grupos de manifestantes protestaron frente a la embajada estadounidense en Libia. Estás leyendo y ves todos esos artículos sobre estas protestas, algunas de ellas violentas. Todas mencionan un video contra el islam que fue publicado en la Web. Una vez que estás en ese entorno, podés mirar el video, podés enterarte de cosas acerca de las personas detrás de ese video. Cuando lees que el embajador de EE.UU fue asesinado, podés buscar información sobre él, etc. Es más difícil concentrarse en la nota extensa, bien escrita, detallada, aunque lo que compensa es la profundidad que lográs en la comprensión del tema, el grado de conocimiento sobre determinada cosa. Me parece una compensación valiosa.

-¿Te parece que hubo un momento en que los medios construían a sus lectores y que ahora esos mismos lectores están construyendo los medios?
-Buen punto. Los lectores tienen mucha más injerencia en darle forma a las noticias. No es directo, es algo indirecto. Depende de la publicación. Pero sí, pienso que en el pasado los medios de comunicación solían determinar qué le importaba a la gente, cuáles eran sus intereses, tanto los diarios como luego la televisión. Recuerdo, de chico, que en televisión tenías dos o tres opciones y eso era todo. Hoy hay tanta interacción entre el público y los medios que el público tiene mucha más influencia. Y en cierto sentido, el público puede ser el medio. Pienso que tenés razón, las personas en general ejercen un control mucho más grande sobre las noticias. No es directo, pero sí, su control es mayor.

-¿Te parece que la tentación de los grandes medios para buscar nuevos lectores a través de las redes sociales implica un cierto “riesgo” de pérdida de aquella capacidad para fijar la agenda que tenían los medios tradicionales? Ahora, cuando un lector recomienda una nota a sus amigos de Facebook o seguidores de Twitter, se agregan viralmente decenas o miles de nuevos intermediarios o “curadores” de la noticia original.
-Conozco el proceso que estás describiendo, pero no lo he visto actuar de una manera que pudiese convertirse en una amenaza, porque todavía pienso que las empresas de medios, chicas y grandes, aún tienen una voz que le interesa a la gente, una voz que importa más que un “me gusta” (en Facebook). Ya sea The New York Times, Clarín o NBC, cuando los medios dicen algo, hacen algo, la gente inevitablemente les presta más atención.

-Pensá en vos como periodista 10 o 15 años atrás. ¿Cómo construías realidad al escribir un artículo y cómo lo hacés hoy?
-Hace 10 o 15 años, cuando pensaba en comunicarme con la gente, era un pensamiento mucho más complejo. Y era más: “¿Cómo voy a crear un contenido en las próximas 3 o 4 horas?” Es decir, un principio, medio y final; su material de contexto, etc. Una unidad estructural. Hoy pienso mucho más en términos de medios de comunicación: cuál es la mejor manera de llegar al público en este momento. Esto no quiere decir que los esfuerzos más analíticos no sean parte de esa ecuación, pero creo que el proceso de pensamiento es mucho más comprimido y relativo a cómo transmitir información precisa a la gente en paquetes de bytes más pequeños y rápidos. Sé que esto no es periodismo clásico. Hace un tiempo en una conferencia en Lyon, Francia, dije que esperaba de mis periodistas la destreza para comunicar tan bien en 140 caracteres como lo hacen en 1.400 palabras. Y creo en eso. Pero un periodista de 20 Minutes, un diario muy chico que se entrega en los subtes, me desafió diciéndome: “Eso es espantoso, horrible. Usted no puede hacer eso”. Pero yo estoy convencido de que tenemos que ser capaces de ello. Y sé que lo espero de mí mismo: poder procesar la información así de rápido. Cuando pienso en 10 o 15 años atrás y en hoy, jamás habría pensado en transmitir información de una manera tan concisa, comprimida y rápida como lo hago hoy.

-Desde la masificación del consumo de información en la Web hasta ahora, se construyó un nuevo lenguaje que los periodistas aprendimos a manejar. Ahora, de repente, millones de personas eligen sus teléfonos inteligentes y tabletas para informarse. ¿Crees que los dispositivos móviles van a cambiar aquel lenguaje web y obligarán al mismo tiempo a los periodistas a escribir y comunicar de una forma totalmente nueva?
-En cierto sentido, sí. Tienen que hacerlo. Del mismo modo en que la Web alteró el mensaje que teníamos en la prensa impresa, un teléfono u otro tipo de dispositivo móvil va a alterar el mensaje de la Web. De todos modos, creo que depende de nosotros, como periodistas, tratar de asegurarnos de que el mensaje no se pierda en el medio. El mensaje es siempre lo más importante. Pero me parece que tenemos que adaptar nuestra manera de transmitir ese mensaje. Te doy un ejemplo: a muchos de los que escriben para el The New York Times les gusta presentar artículos larguísimos, con un comienzo muy extenso. Eso funciona muy bien cuando estás leyendo un diario de formato grande, pero cuando lo leés en este iPhone es una propuesta realmente difícil de aceptar. Entonces, ¿podés seguir ofreciendo noticias de aquella manera o tenés que alterar de algún modo el mensaje? Tal vez una palabra mejor sería: “adaptarlo”. Tenés que adaptarlo, escribirlo de un modo más sencillo, o más breve.

-Quizá debamos rescribir a McLuhan y decir ahora: “el dispositivo es el mensaje”.
-No iría tan lejos. La gente me atacaría por eso. McLuhan dijo “el medio es el mensaje”. Quizás hoy el dispositivo es el mensaje. Creo que el dispositivo afecta el mensaje. McLuhan se refería a la televisión y cómo la televisión estaba cambiando las cosas. Pero, insisto, está en el periodista determinar cómo llegar a la gente con la misma información, pero llegar de un modo que sea el más efectivo en un determinado dispositivo. Tengo algunos conocidos que trabajan para la cadena de deportes ESPN. Ellos tienen una filosofía, que llaman la mejor pantalla disponible. Eso significa que ellos crean contenidos, toman decisiones de programación basadas en cuál es la mejor manera en que la gente puede recibir algo. Así, ponen en el aire algo para pantallas de 62 pulgadas; ofrecen contenidos diseñados sólo para teléfonos. A veces buscan que coincidan, pero todo el tiempo están pensando en el dispositivo. En ese sentido, el dispositivo, para ellos, ya ha cambiado el mensaje.

Fuente y más información: http://www.revistaenie.clarin.com/

 

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